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Faruk había dedicado el libro que tenía en preparación –"Las minas del tango… y algo más"– "a mis hijos, mis nietos y mis futuros biznietos". La pequeñísima Valentina Moreno se reconoce, con orgullo compartido por su mamá María José, como la primera representante tangible de esa generación anticipada por Faruk en su pensamiento, y deseada en su corazón. Las visitas de Valentina en brazos de su mamá, a la Academia Nacional del Tango, constituyen el mejor homenaje a su bisabuelo, nuestro siempre presente aún desde la arcana dimensión desde donde decidió dirigirnos hace un año, Jorge "Coco" Palacio "Faruk".
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