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HOMERO MANZI COMBINÓ LA ÉTICA DE LA POLÍTICA CON LA BELLEZA DE LA POESÍA
El primer lunes de noviembre inició el mes con una agenda nutrida y jugosa en sesión presidida por Gabriel Soria. A cambio del tango ritual, ¡hubo vals! y abrió la reunión la liturgia de Tu pálida voz, de Charlo y Homero Manzi, en una impecable versión del autor de la música, proverbial maestro de expresividad y buen gusto.
Estaban presentes dos grandes artistas del Tango: el bandoneonista Carlos Lazzari y la cantante Elsa Rivas, quienes asistieron para recibir su diploma de académicos de honor. En primer lugar, Soria dirigió elogiosas palabras al maestro, destacando cómo, al incorporarse a la orquesta de Juan D’Arienzo, fue capaz no sólo de asimilar un estilo ya de por sí difícil, sino también de enriquecer a la agrupación con su fuerza, con su sonido y con sus excelentes arreglos. Se vio luego un video que muestra al bandoneonista actuando con el legendario conjunto. Al hacer entrega del diploma, José Vicente Damiani dijo que Lazzari es "uno de los más grandes bandoneones del tango" y "una de las mayores personalidades que tiene la década del 40". El homenajeado agradeció la distinción con sentimiento y, con simpática modestia, dijo: "soy un simple laburante".
Elsa Rivas, por su parte, fue recibida por Soria con conceptos admirativos y afectuosos, aclamándola como una de las más importantes personalidades del Tango y diciendo que "conocerla es quererla por lo cariñosa y respetuosa que es con sus colegas y con el público". Se pasó también un video de Rivas en el que, acompañando su diálogo con Gabriel, se la escucha interpretar su legendaria grabación de Besos brujos, versión que derrocha gusto melódico y fuerza dramática. Le tocó a Eduardo Bernal hacer entrega del diploma, quien afirmó que personalidades como Lazzari y Rivas son grandes no sólo por su arte sino también por su consecuencia con el Tango, por la consagración de toda una vida. "Entrego este diploma con orgullo", culminó. Elsa agradeció con gran emoción y accedió al pedido de regalarnos algunos temas con el acompañamiento del joven guitarrista Matías Faggiano. Hizo Suerte loca, Besos brujos, y cerró su actuación con Toda mi vida. Sus tangos, muy tangos, bien marcados, bien cantados y bien dichos, hicieron ver que, a todas luces, Elsa Rivas mantiene siempre una colosal capacidad expresiva. Un cerrado aplauso fue el elocuente agradecimiento de un público admirado.
Pero hubo una tercera incorporación a los cuadros de la Academia: Guillermo Fernández, académico del Cuadro de la Generación Intermedia, se sumó también al Cuadro de Amigos.
Llegado el momento para el tema central de la sesión plenaria, Gabriel Soria presentó al disertante del día, el académico titular Pedro Ochoa, autor de Tango y cine mundial, quien habló sobre el tema "Homero Manzi en el cine". Comenzó Ochoa su interesantísima conferencia diciendo que Manzi era más conocido como autor de magníficos tangos y menos como guionista o director de cine. Se refirió, entre otras, a las películas Pampa bárbara, Su mejor alumno, Todo un hombre, Pobre mi madre querida y El último payador, mencionando que La guerra gaucha figura entre las diez mejores obras y como película fundamental en todos los diccionarios de cine latinoamericano. Destacó también que Manzi logra un punto justo entre la política y la poética, obteniendo así películas buenas, bien contadas, que fluyen. Añadió que "Para Manzi la política no era la lucha por el poder sino la puesta en práctica de ideales éticos" y que "Manzi no hacía cine explícitamente político sino que llevaba la vida al cine". Son ilustrativas las palabras que el poeta pone en boca de un personaje de La memoria de las palabras: "el arte es la vida que busca eternizarse a través de la belleza". Está claro que eso era para Manzi el arte y eso era también para él la política. Finalizando su excelente exposición, el conferenciante leyó algunas ideas de un texto del gran poeta, titulado "Lo popul
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