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Hoy: Mancar
Compleja voz del lunfardo, en cuanto a determinar su origen y evolución, se refiere.
Fue, y creo que sigue siendo, muy utilizada. Lo fue en la poesía lunfardesca y en algunas, no demasiadas, letras de tango. Lo es, creo que casi con exclusividad, en el medio turfístico.
José Gobello en su trabajo "Palabras Perdidas", -Ediciones Amaro. Buenos Aires. 1973, pag. 84 a 87-, hace un extenso estudio sobre esta voz. En él basaré, mi análisis.
La voz "mancar" es un antiguo término del español. Ya estaba presente en el viejo castellano de los umbrales, cuando no era más que una de las nacientes lenguas romances. Por lo menos eso hace pensar su presencia en "El Cid Campeador", cantar de gesta del siglo XII, la más antigua obra literaria escrita en esa lengua medieval que se conserva. En ella aparece registrada en dos de sus versos:
"por lo que yo ovier a fer por mí non mancará", -pero lo que me corresponda, no dejará de hacerse- "que nada non mancará por los del Campeador", -pues los del Campeador, no dejarán de hacerlo- El sentido con el que aparece utilizada, es el de "faltar o de no hacer".
Con la misma idea, aunque en segunda acepción, aparece registrada en el Diccionario de Autoridades, del año 1726:
"Mancar. En algunas partes significa faltar. Lat. Deficere". Mientras que en primera acepción registra: "Lisiar, estropear o herir en las manos, imposibilitando el uso libre de ellas. Sale del latino Emancare, que significa cortar las manos"
La Academia Española en su real diccionario, mantuvo casi invariable, desde entonces, esta entrada, sólo a principios del siglo pasado le cambió la etimología, aceptando su origen en la voz castellana "manco" y ésta en la latina: "mancus" conservando, en cuarta y última acepción y destacando como anticuado, el significado de "faltar".
Digamos también que "mancar" exclusivamente con este concepto, pasó al lenguaje de Germanía. Rafael Salillas, en su obra de 1896, "El delincuente español. El lenguaje (estudio filológico, psicológico y sociológico) registró: "Mancar. Faltar".
Ésto en cuanto a la historia vinculada al español de "mancar". Pero que fue lo sucedido con la expresión en el Río de la Plata.
Su aparición en el habla popular de Buenos Aires, es lo suficientemente antigua como para que la registrara, en 1894, Antonio Dellepiane en "El Idioma del Delito" donde encontramos:
"Mancada. Errata. Golpe en falso, robo descubierto en el instante de practicarlo el ladrón" "Mancado. Descubierto, reconocido, sorprendido en fragante delito. Lo mismo que manyado. || trabajo mancado, robo frustrado." "Mancar. Descubrir. Sorprender in fraganti al ladrón" Luís Contreras Villamayor en el "Lenguaje del Bajo Fondo" de 1915, registra: "Mancada, Mancamiento. Ver lo que otro está haciendo, sorprenderlo en el momento en que está por hacer algo". "Mancado. Visto" "Mancar. Enterarse. Darse cuenta de lo que ocurre."
En base a estas últimas citas, se pude señalar que "mancar" no circuló en Buenos Aires con el significado de "faltar" como en el español, sino con el de fallar o de ser visto o sorprendido, nótese como coincidencia, que Dellepiane para "mancado" aclara que significa "Lo mismo que manyado". Aludiendo, este último, al lunfardismo "manyar", que encierra la idea de mirar, reconocer, entender.
Por lo tanto, el origen de la expresión no debe buscarse en el "mancar" del viejo castellano o, si se quiere, de la germanía, sino en el italiano y sus dialectos, llegados éstos, juntos con la gran inmigración, a fines del siglo XIX.
La expresión italiana "Mancare il colpo: fallar el golpe" y los dialectismos: "mancà: cometer un error" del genovés y "manchè" con igual significado, del piamontés, son, seguramente, los que introdujeron en Buenos Aires el significado de fallar, para "mancar".
Algo hemos aclarado, espero…. pero no todo.
En la próxima la seguimos. ¡Chau!
Eduardo Rubén Bernal.com/
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