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Fundación Pro Academia Nacional del Tango

Cuadro de Amigos de la
Academia Nacional del Tango

Auspician:

CONFERENCIA DEL PROF. RUBÉN BERENBLUM

EL TANGO COMO FACTOR DE COHESIÓN, CULTURA Y PROGRESO

Una intensa ola de frío había anticipado prematuramente el invierno: sacamos del ropero guantes, camisetas, bufandas… Pero hoy está de nuevo agradable, una vez más, una tarde apacible de otoño, si bien húmeda. Preside la reunión Horacio Ferrer y lo acompaña Osvaldo Firpo en el estrado. En medio del generalizado murmullo, con cara de duende pícaro, Ferrer empieza hablar en voz apenas audible. Rápidamente, el murmullo se acalla y, con una amplia sonrisa, nuestro presidente agradece el silencio. El presi anuncia entonces el inminente cumpleaños número 18 de la Academia Nacional del Tango, 18 años desde que un 28 de junio, desde el Salón Dorado del Teatro Colón, acompañado por una pléyade de estrellas, Horacio Ferrer dio el puntapié inicial de nuestra Institución. Dijo también que hoy toca dar la bienvenida a un nuevo Académico Titular, el profesor Rubén Berenblum y anunció a Francisco Canaro y a Aníbal Troilo como protagonistas del tango ritual del día: La Tablada.

Vierte como al pasar un concepto con sabor propio: "en el arte no hay maestros ni discípulos, hay fatalidades de la afinidad". Me deja tan pensando que me pierdo el comienzo de la anécdota que trae Ferrer sobre los dos maestros: Habían pedido el levantamiento de la interdicción del lunfardo a Perón. El entonces Presidente de la República les dio una audiencia en la Casa de Gobierno a Canaro y a Troilo, ¡a las 7 de la mañana!... No les cayó bien el horario a esos noctámbulos, que resolvieron seguir despiertos hasta la llegada del encuentro presidencial. Estaban, pues, en un café, esperando feca con chele en mano, cuando Pichuco le pregunta a Pirincho: "dígame maestro, ¿qué es eso amarillo que está emergiendo por detrás de la Casa Rosada?" (Risas generalizadas)

A continuación, Ferrer invita al flamante Académico Rubén Berenblum a pasar al estrado para entregarle su diploma y lo presenta como un tanguero ante natal, como casi todos nosotros. "Nacimos con el tango puesto", agregó. Pero antes de pasar a la conferencia del día, a cargo del mismo Berenblum, Ferrer salda una deuda con el Académico Titular y "Académico Correspondiente en Venus o en Marte" (jajajajajaja) Fabio Zerpa, quien recibe su diploma de Académico de manos de Osvaldo Firpo.

Berenblum agradece emocionado y señala que su incorporación a la Academia corona los logros de tres generaciones de su familia en el país. Comienza enseguida la conferencia, abriéndola con este concepto: "Me quiero referir a la influencia del Tango en la construcción de esa sociedad que, sin duda, perdimos". Recuerda los años en que esa sociedad se ocupaba de los chicos, brindándoles contención, salud. El Tango colaboró para alcanzar la cohesión social que lo permitió. Descendemos de una sociedad inmigratoria llegada mayormente de Europa, descendemos de aquellos que se quedaron, progresando en base a sacrificios. Menciona cómo la llamada Generación del 80 pensó en mecanismos para facilitar esa cohesión, como la ley 1420 de educación común, las leyes de los registros civiles, la ley del servicio militar, la ley Sáenz Peña, el sistema de salud pública. Por fuera del Estado, había sociedades de socorros mutuos, de fomento, para los derechos de las minorías, bibliotecas populares, orfeones, peñas, clubes deportivos, que colaboraron en la construcción de la nacionalidad. En el marco de esa sociedad nueva y pobre, se desarrolla el Tango, como fruto del encuentro entre el gaucho –expulsado del campo por las nuevas tecnologías, por la paz– y el inmigrante extranjero. La sociedad del momento requiere válvulas de escape para las tensiones sociales y transforma su sufrimiento en expresiones artísticas. Cuando el Tango se perfecciona, sus letras sublimarán los padecimientos. Antes de eso, el Tango también había sido un alivio, como danza, a través de la expresión física. Surgen muchas actividades económicas alrededor del Tango: café, cabaret. Este último, de inspiración francesa, permite el acceso de esa música a otros niveles sociales. La sociedad se enriquece, aparece la clase media, partituras, pianos, discos prensados en el exterior. En el 20, aparecen la radio y las primeras grabaciones fonoeléctricas. Berenblum evoca también la crisis del 30, el provisorio eclipse del Tango, en fuerte competencia con los géneros de EE.UU.: Cine sonoro norteamericano, discos de Jazz. Evoca también la aparición de una "clase media reforzada" y cómo el Tango fue un vector para conquistar a ese nuevo público. Eran los tiempos de una sociedad en expansión, de derechos sociales, del desarrollo de la industria del ocio y del espectáculo, de discos, de cine, de bailes populares en los clubes, respondiendo a las necesidades de la nueva familia argentina que se apartaba del modelo de hombres solos, alejados de su hogar original,