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Fundación Pro Academia Nacional del Tango

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Auspician:

ROBERTO FIRPO, EL PRIMER INNOVADOR (II)

El disertante recuerda que Firpo es quien incorpora el piano de forma definitiva a las formaciones de Tango, en función conductora, armónica y rítmica, desplazando así a la guitarra. Otra de sus particularidades fue la incorporación de un segundo violín, lo que dio lugar a los contracantos con el primer violín. Con una formación -integrada por Alejandro Michetti en flauta, Juan Deambroggio en bandoneón, Tito Roccatagliata y Agesilao Ferrazzano en violines y el mismo Firpo en piano-, se abrió el camino a un futuro de crecimiento y progreso de la estética tanguera, rompiendo el cascarón del limitado "estilo Pacho", que encorsetaba al tango sin dejarlo avanzar en su aspecto creativo. Un buen ejemplo de esto se aprecia en la grabación de Los Guevara, de 1914, donde las cuerdas se lucen con solos, contracantos y pizzicati. Ese arreglo, para 1914, era una "fiesta de cuerdas", mientras los otros seguían grabando como antes. Todos quedaron absortos. Escuchamos otro ejemplo de ese año: El apronte, también con contracantos, enlazamientos, roles tímbricos, en inteligente ensamblado. Se escucha luego De mi flor en solo de piano, afianzando el concepto de que Firpo está incorporando la idea de arreglo musical a la interpretación del Tango.

Binda compara la evolución de la música ciudadana con una carrera de postas, que empieza con Firpo en la época de la grabación acústica, quien conserva su rol de líder hasta que aparece una camada de jóvenes con conocimientos académicos: los hermanos Julio y Francisco De Caro, Juan Carlos Cobián, Enrique Delfino y, sobre todo, la actividad compositiva e interpretativa de Osvaldo Fresedo. Para 1917, sólo dos compositores y directores logran ponerse a la par de los innovadores, asimilando su estilo: el mismo Pacho y Eduardo Arolas. Sin embargo, Firpo no cesa de innovación: en ese último año hace un aporte tímbrico importante a la orquesta típica con la incorporación del clarinete, a cargo de Juan Carlos Bazán. Si bien en 1912 hubo un antecedente de eso en el cuarteto del Tano Genaro, el clarinete alcanza con Firpo un lucimiento efectivo. Se escucha el tango La chiflada, grabado en 1917. Binda señala aquí un mérito de las orquestas típicas, que era el de tener una gran versatilidad musical, incluyendo también muchos ritmos nacionales, del folklore, y extranjeros, como foxtrot, valses, mazurcas, polcas, marchas, etc. Así, en 1918, Firpo hace cuatro grabaciones con Bazán y ninguna de ellas fue un tango. Escuchamos por el dúo el vals Noches orientales.

Firpo incorporó otras importantes novedades a su orquesta: los estribillistas (¡se dio el lujo de tener el dúo Gardel-Razzano!), a un gran bandoneonista como Pedro Maffia, y realizó importantes búsquedas estéticas con Cayetano Puglisi. Escuchamos El moro, con el dúo Gardel-Razzano, en cuya etiqueta original no figuraba el nombre de los cantores; Suerte negra, con Maffia, y Los creadores, con Puglisi.

Binda termina su conferencia destacando una vez más el sistema de "postas" con el que avanzó la innovación del Tango. A un Firpo le tocó la largada, a un De Caro, la bandera a cuadros de la llegada. En el medio estuvieron los Delfino, los Fresedo, los Cobián, los Maffia...Todos tuvieron un papel destacado en esa historia. Sin embargo, fue Firpo, en sintonía cósmica con Ferrer -y con Gardel, me atrevo a agregar de mi coleto-, quien pensó: "Hay otro tango, y ese otro tango puedo ser yo". Y obró en consecuencia.

Culmina la presentación del día con un lujo privilegiado: Roberto Firpo (hijo) en piano y Oscar Barrios en bandoneón, quienes interpretan, con garra y muy en estilo, Estoy penando, Noche calurosa, El amanecer, El llorón y La cumparsita. Acompañan en el baile la pareja Zulema y Américo.

El Ponja Malevo