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Fundación Pro Academia Nacional del Tango

Cuadro de Amigos de la
Academia Nacional del Tango

Auspician:

LETRAS DEL FESTIVAL

PASACALLE (Tango)
Versos de Héctor Negro
Música de Saúl Cosentino

I

En un pasacalle te diré: "Te amo…"
Tu nombre y mi nombre pintados
allí.
La esquina, la cuadra y al fin todo
el barrio
sabrán que te quiero gritándolo así.

Cruzarán la calle, de vereda a
vereda,
tu nombre querido, mi pasión
febril.
Mecerán los vientos bajo la
arboleda,
la noticia nueva de un amor feliz.

II

Pensarás: "Qué loco, qué chanta
sarpado…"
Dirás lo que quieras, pero yo sabré
que le cuento al mundo que te
quiero tanto,
porque necesito que lo sepan bien.

En un pasacalle, delirio de trapo.
El viento celoso lo querrá romper.
Y por diez agujeros pasará de
largo,
silbando esta música que te regalé.

Cuando él se sacuda, temblor y
vaivén.
Temblaremos juntos y te
nombraré…

I Bis

En un pasacalle pintaré: "te
quiero…"
Tu nombre y mi nombre bañados
de sol,
de luna y de lluvia, de pájaros
nuevos,
serán en el aire señales de amor.

En un pasacalle, de vereda a vereda,
proclamada al viento en un
cartelón.
Serán la noticia de una primavera,
este par de nombres en un
corazón.




HE VUELTO (Tango)
Enrique Morcillo

Pasa, que sencillamente, he vuelto
para beber el agua fresca de los
ríos,
oler la hembra, estar con los amigos,
soñar de nuevo con el libro abierto.

Resulta necesario, impostergable
y también decisión de mayorías
que saltara la cerca nuevamente
que abandonara el mármol por la
vida

Prófugo del mausoleo venerado,
donde reside encarcelada mi
epopeya
he de vivir el culto de los vivos
con la ventaja de no ser sagrado.

Estribillo
He vuelto con el sueño abierto,
he vuelto por la vida que me falta,
he vuelto para cantar con los que
cantan,
para cumplir con todo el resto, he
vuelto.

Habitaré las masas tumultuosas,
que crispan sus arterias hasta el
cielo,
y luego de disipado el entrevero,
se extienden como manos
generosas.

Haré raíces en los corazones,
que descubren los últimos secretos,
señalando el camino, como un reto,
palpitan antes todas las pasiones.

He sentido en cada despedida
más que en último adiós, algún
llamado,
ahora estoy aquí, ya he llegado
con mi victoria para ser cumplida.



MILONGA PARA PABLO
Letra: Alejandro Szwarcman
Música: Néstor Basurto

Recitado:
Pablo es un ángel desdentado y
flaco
que va por los pasillos del Borda
sembrando semillas de gorrión
para que al mundo no le falten
alas…

Con los pies
al revés
escalón por escalón
sube al sol
a espiar
cómo viven los de afuera…

Pablo ve
que hay verdad
en un átomo de arroz
y al reír
casi es
la metáfora de Dios.

Y si un pájaro de fuego
sin querer lo deja ciego
puede ver
mucho mejor que otro mortal
la oscuridad…
Pero juega a ser poeta
y se pira en su goleta…
Del dolor hará una flor
con pétalos de pan…

Timonel
sin timón
de una estrella de coral.
Monta un pez
sin arnés
para huir de la pobreza…

Pabellón…
Soledad…
Cada noche es un ciempiés,
un colchón
de aserrín
en el hueco de una nuez…

Y si un pájaro de fuego
sin querer lo deja ciego
puede ver
mucho mejor que otro mortal
la oscuridad…
Pero juega a ser poeta
y se pira en su goleta…
Como Juan en el Jordán
un loco es un profeta…
Del dolor hará una flor
con pétalos de pan.

BALADA PARA UN DUENDE
José María I. Carotti

Con tu rosal de prosa enamorada
nos perfumás el cielo y las estrellas,
y la poetisa pluma de tu tinta
flota en los aires dulces de tu
lengua.

Con la ternura innata de tu duende
nos regalás un mágico universo
en donde el filo agudo de la muerte
le abre camino a un nuevo
nacimiento.

Prestame la colmena de tu obrera
fantasía,
llevame a donde empieza el
horizonte de tu canto,
teñime con tu Horacio más
tangueado y milonguero,
forjame con tu fragua de Ferreros
trovadores.

A toda Buenos Aires le hacen falta
tus colores
y el vuelo rioplatense del pañuelo
de tu cuello.
En cada movimiento del paseo de
tus manos
recitan tus farfalas fecundadas de
poemas.

Con el porteño arrullo de tu rezo
nos hechizás los ojos y los labios,
y al paso de tu paso romancero
dejás futuro y luz a tu pasado.

Con tu caudal de sueños y de tangos
regás la fértil hoja de tu pecho
y en la feliz solapa de tu saco
nace un clavel vestido de concierto.

Llevame, lentamente, a conocer
una por una
las musas de tu genio que atraparon
a Piazzolla,
y allá, en la soledad de cada luna y
cada noche
copntame un verso nuevo
acompañado por su fueye.

Mostrame los dolores de los pobres
chiquilines,
soltame la locura con un soplo de
piantados,
barreme la tristeza con tu armada
de ilusiones,
abrime la esperanza con tu llave de
mañanas.

La noche se emociona con tus ojos
de nocturnos
y vierte sus mareas consteladas en
tus veras;
de allí, desde el lugar en donde
todo se ilumina
vendrán los ríos tuyos a mojarnos
con tu fuego…
a mojarnos con tu fuego…
a mojarnos con tu fuego…