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Selección de las estrofas más felices de la poesía tanguera.
¡Tango!... melancólico testigo y el único amigo de mi soledad. ¡Tango!... en la vueltas del destino quizá en mi camino la vuelva a encontrar.
Enrique Delfino Y Alberto Vacarezza "No le digas que la quiero" (1924)
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