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Las pinturas de HORACIO SPINETTO y mis fotografías, inspiradas en las calles y salones de Buenos Aires, Madrid, París y Roma, rinden homenaje al Café. Por su cantidad, ubicación y tradición los cafés de Buenos Aires son una institución de características especiales que están definitivamente incorporados a la ciudad y hoy son, para la mayoría de sus habitantes, la necesaria escala cotidiana en el diario vivir.
Vinieron desde lejos, como los inmigrantes, a quienes en su momento brindaron un espacio público para cobijar su soledad o facilitar el encuentro y la comunicación. En sus mesas se dan cita -bajo la mirada atenta del tradicional mozo- artistas, políticos, deportistas, músicos, estudiantes, humoristas, periodistas, tangueros, poetas y lectores junto a diversos personajes que pueblan y dan color a sus salones: burreros, futboleros, timberos, vendedores, lustrabotas, cuenteros, billaristas y arreglamundos que conviven diariamente alrededor del pocillo de café.
Esta institución aparece en las partituras y letras de los tangos, son temas de pintores y fotógrafos, argumentos para el teatro, la novela y la poesía, libretos de cine, escenarios de televisión, plateas de espectáculos, pistas de baile, palco de orquestas y hoy curiosidades para turistas.
Llevan diversos nombres, propios o de fantasía, pero frecuentemente se los conoce por la esquina donde se encuentran o el barrio que los alberga y son siempre la referencia obligada para el encuentro, casual o concertado, en las calles porteñas.
En sus mesas gira la vida cotidiana y colectiva de la ciudad y si bien su protagonismo fue ampliándose: Café concert, café exposición, café librería, diván-café, ciber café, graphic café, resto café, ellos siempre serán el Café.
Varias fotografías son el testimonio de imágenes de antiguos locales, tal el caso de las esquinas Homero Manzi y Aníbal Troilo, o del ayer en algunas de las pinturas que hoy evoca Horacio Spinetto para El café de Marco y Café de Camareras (en el homenaje a Enrique Cadícamo) o en El Pombo, para Buenos Aires, Madrid, respectivamente.
En El Rincón de los Aniversarios se destaca el recuerdo para aquellos que en el 2008 cumplen años: los 150 del Tortoni -a quien se dedica la exposición- los 100 del Carlitos, los 75 del Café Martínez y los 70 de Clásica y Moderna.
En los cafés de Buenos Aires siempre habrá un aire de nostalgias y de quimeras, las mismas que me animaron para recorrer y compartir con amigos, este camino fotográfico por las calles y locales de aquí y de allá.
Buenos Aires, 4 de septiembre de 2008
Roberto De Luca
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