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Fundación Pro Academia Nacional del Tango

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Academia Nacional del Tango

Auspician:

LOS ÁNGELES DEL TANGO

GARDEL EN PARÍS Y EN TODOS LADOS

En el salón "Los Angelitos" del Palacio Carlos Gardel, bajo la vista bienhechora de Troilo, Manzi, Cadícamo, Piazzolla…, el seis de abril de 2009 tuvo lugar el primer plenario del año, presidido por el maestro Horacio Ferrer. Tangos rituales: Una noche en El Garrón y Anclao en París. Pertinentes, ¿no? Por mi parte, no puedo dejar de pensar, además de en Gardel, Cadícamo y Pizarro; en Megata…

Ferrer anuncia al orador de la noche, un académico correspondiente en París, el Dr. Néstor Cordero, a quien retrata como intelectual distinguido, coleccionista de nota y espíritu selecto. Antes de cederle la palabra, rememora la creación de la primera academia nacional por Domingo Faustino Sarmiento, la de Ciencias, y reflexiona que, hoy, entre las academias nacionales, la del Tango es la única que representa a una disciplina, indiscutible e irresistiblemente nacional. Declara así oficialmente abierto el vigésimo ejercicio de la Academia Nacional del Tango.

Le toca a Eduardo Rubén Bernal presentar al disertante, de quien destaca la valía como especialista en filosofía presocrática, doblemente doctorado en París y en Buenos Aires. Lo pinta como un muchacho de Lanús que, sin haber perdido su sencillez, es hoy uno de los conocedores más importantes en Parménides de Elea, el filósofo nacido en esa ciudad jónica de la Magna Grecia. ¡Cómo será, que los habitantes de Ascea, nombre actual de Elea, le dieron a Cordero la ciudadanía honoraria!

Toma la palabra el ilustre visitante y cuenta que todo empezó cuando José Gobello le pidió una foto de la casa del número 6 de la calle Fontaine, donde funcionaba El Garrón. Para cumplir con el pedido, fue al lugar para tomarla y cuando llegó sintió una emoción indescriptible. Se le ocurrió ponerse a pensar de dónde venía Gardel antes de llegar a ese lugar. Buscando superar algunas zonas oscuras en la biografía de Gardel, estudió con cuidado el trabajo de estudiosos como Simon Collier, y llegó a investigar todas las guías telefónicas de aquella época para darle a su labor una verdadera precisión geográfica. Había momentos frustrantes como cuando descubría que donde entonces había un cabaret hoy hay un banco. Se consolaba pensando que, igual, Gardel había estado parado en esa misma vereda, mientras reflexionaba sobre la "pesadumbre de barrios que han cambiado"…

Comenzando un fascinante paseo fotográfico y musical en el tiempo, cuenta sobre el primer viaje en 1923, con Razzano, a España, cuando ambos se incorporaron a una compañía artística. Le quedaba un mes libre antes de pegar la vuelta y entonces Gardel decidió ir a Toulouse y luego a París. Collier piensa que esa vez Gardel debe haber estado en El Garrón sólo como curioso, porque no era conocido. Muestra una postal de la época y una imagen actual. Hace un llamado solemne para interesar a la Embajada Argentina sobre la protección o compra de este valioso patrimonio cultural argentino.

El siguiente viaje fue en el 27, que es el año que consagra una historia de amor con París, cuyos códigos Gardel aprendió enseguida. Se piensa que fue para firmar el contrato que descubrió Collier, fechado el 18 de mayo. En su estada, Gardel vivió en 123 Boulevard des Batignolles, cerca de El Garrón y de Pigalle. Con motivo del viaje siguiente, Cordero recuerda esa carta de Gardel donde dice: "el piróscafo me lleva a la villa donde impera Chevalier. Hoy parto a conquistar ese país bacán y copero. Se alojó en sexto piso del Hotel Reynita, sobre Pigalle. Centro de operaciones de las actividades en un perímetro de seis cuadras. Place Clichy, Place Blanche… Piso 6 quiere decir que Gardel tenía menos plata (era sin ascensor). Hoy ese hotel se llama Place Clichy. Paréntesis: en los 70-80 había prostitución callejera. El Reynita era un centro de travestis argentinos y uruguayos…

2 de octubre, tenía que debutar en el Florida, de Santolini. El lugar: 80 Avenue des Champs Elisées. Lo estaban probando. En el afiche está el nombre bien grande: Gardel, la célebre vedette. Ahora, en ese mismo lugar funciona el Banco de Kuwait. Este es un barrio de mucho más status que Pigalle. El éxito fue descomunal. Se queda cuatro meses. Santolini le ofreció 2300 francos, cuando Chevalier cobraba 2000… El Florida no está más, estaba al lado del teatro Casino.