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Momentos antes de dar comienzo al segundo Plenario Público del mes de Junio la Academia Nacional del Tango realizó un acto de justicia histórica al descubrir una placa y una foto que designa uno de los salones del Museo Mundial del Tango con el nombre de Salón Alicia de Ezcurra, madre de nuestro presidente Horacio Ferrer, en memoria de quien fuese la primera benefactora de esta Academia Nacional.
El Vicepresidente 2º recordó que en sus comienzos la Academia Nacional del Tango deambulaba de lugar en lugar realizando sus sesiones en diferentes locaciones hasta que se pudo conseguir el uso de algunos salones del ahora Palacio Carlos Gardel gracias a una intervención de Horacio Ferrer con sus entonces dueños, el Touring Club Argentina.
Si bien tener un techo propio era una substancial mejora sobre la anterior condición de tangueros errantes, el edificio estaba en un lamentable estado de abandono.
Fue entonces que Alicia de Ezcurra proveyó los primeros dineros con lo cual se pudo limpiar, pintar, alfombrar e iluminar los salones del frente del primer piso del Palacio Carlos Gardel.
Hace algunos meses el Consejo Directivo notó que no obstante los años transcurridos nunca se le había reconocido esta invaluable ayuda y por unanimidad votó por nombrar uno de los salones del museo con su nombre pues, como decía el grandísimo Aníbal Troilo "es peor un desagradecido que un infidente" (o en porteño vulgata, "que un alcahuete").
La placa tiene una inscripción que lee "Salón Alicia de Ezcurra / Buenos Aires 1896 - Montevideo 1988 / Primera benefactora de nuestra academia / Foto 1930, Galería Witcomb, Florida 364."
Antes de finalizar la justiciera ceremonia hizo uso de la palabra Horacio Ferrer en su doble condición de presidente de la Academia y de hijo agradeciendo la distinción y recordando a su madre con ese qué sé yo, ¿viste? que le da siempre el troesma a sus palabras.
Se ha hecho justicia. Alicia de Ezcurra, descendiente directa de Juan Manuel de Rosas y madre de Horacio finalmente tiene hoy un salón en el Museo Mundial del Tango que recuerda su generosidad.
Mirando su foto se hace difícil no pensar que desde este "otro lugar" Alicia debe estar sonriendo al ver que no ha sido olvidada por aquellos que nos beneficiamos con lo que ella nos supo dar, una donación salvadora y un hijo singular.
Por otro lado, caminando por el Museo Mundial del Tango y viendo a Carlos Gardel en el centro, y a su lado los salones laterales con los nombres de nuestro ángel benefactor, Alicia de Ezcurra de un lado, y De los Angelitos, Horacio Ferrer del otro, cuesta no creer que estemos en una Catedral del Tango.
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